Filosofía

Estudio interiorismo barcelona

El estudio vilablanch parte de la firme convicción de que todo proyecto de interiorismo se basa en dos elementos fundamentales: el usuario y el espacio. Es cuando se aúnan ambas voces que un proyecto cobra vida y perdura.

El cliente o usuario final del espacio aporta sus requisitos funcionales, sus preferencias estéticas y un presupuesto al que han de ceñirse, y ninguno de esos factores puede infravalorarse. Quien va a habitar ese espacio año tras año tiene que estar convencido de las razones por las que se opta por determinadas soluciones en lugar de otras; para ello, en las reuniones preliminares vilablanch desarrolla conjuntamente con el cliente la conceptualización del proyecto deseado, teniendo en cuenta tanto sus consideraciones actuales como sus planes de futuro.

El espacio del que se parte para desarrollar el proyecto puede ser una obra nueva absolutamente neutra o un espacio con muchísimo pasado, con todas las posibles gradaciones intermedias. Un espacio nuevo o carente de especial carácter permite una intervención de fuerte personalidad; en cambio, si el espacio tiene una potente voz propia requerirá un planteamiento que atienda a los elementos patrimoniales que se deseen conservar y realzar, como puedan ser unos pavimentos hidráulicos o unas molduras modernistas.

Metodología de trabajo

La conceptualización del proyecto es el resultado de cruzar esas dos voces, la del usuario y la del espacio en cuestión, de acuerdo con la metodología propia del estudio vilablanch.

A partir del análisis inicial con el cliente, en que se define cómo va a vivir el espacio, qué usos les dará y qué flexibilidades necesita en previsión de sus usos futuros, el estudio vilablanch le ayuda a encauzar sus deseos de una manera racional y adaptada al espacio, que se ha valorado y escuchado a su vez como ente propio. Surge así el concepto que guiará la estrategia de intervención a través del desarrollo del proyecto de interiorismo. A partir de ese momento, en cada encrucijada del proyecto se analizan las variantes, comparándolas y racionalizándolas para poder tomar la decisión más oportuna; ante la duda, se regresa al concepto original para replanear qué soluciones son las más coherentes con ese hilo conductor de fondo. Así, el cliente y el equipo del estudio tienen la certeza absoluta de que cada paso responde a una decisión racional, decisión que forma parte de un proceso más allá de la seducción estética o del golpe de efecto. Y es esa misma racionalidad subyacente la que permite que el proyecto avance sin sobresaltos hacia un resultado que respeta el concepto original consensuado con el cliente.

Estudio interiorismo barcelona

Los valores de vilablanch

Con los años, el estudio ha desarrollado una serie de valores clave que constituyen la base sobre la que el equipo de interioristas desarrolla cualquier proyecto. Su aplicación depende de las exigencias de cada caso concreto, desde el máximo respeto por los elementos originales en la restauración de viviendas antiguas hasta la búsqueda de la máxima fuerza expresiva en espacios más neutros.

  • Funcionalidad - Diseñar interiores que cumplan los requisitos funcionales del cliente. Los espacios deben ser cómodos y racionales en su distribución
  • Estética: expresividad y sencillez - Algunos proyectos requieren una gran personalidad, una gran fuerza expresiva. Esto es especialmente relevante en los proyectos de espacios públicos. El desafío está en diseñar soluciones que logren un gran impacto visual, con una selección correcta, controlada y racional de los materiales.
  • Soluciones simples y racionales - Todo proyecto debe tener en cuenta las dificultades de ejecución, tanto en el ámbito técnico como en el económico. El estudio vilablanch ofrece soluciones racionales que optimizan la inversión económica y facilitan la ejecución de los proyectos.
  • Respeto por el espacio - Maximizar las posibilidades de cada espacio, conservando todos aquellos elementos originales que tienen valor histórico o contextual. Al trabajar en espacios antiguos, los nuevos elementos no deben competir o imitar los elementos originales del espacio; deben contrastar o permanecer neutrales para realzar las características singulares del espacio existente.