Arquitectura interior de un loft en Ciutat Vella / Barcelona

El estudio vilablanch transforma un antiguo almacén textil en un loft de look industrial, dejando intencionadamente a la vista los elementos que evidencian las distintas etapas que vivió el edificio.

Fotógrafo: Eugeni Pons
Ubicación y origen

Este magnífico loft se encuentra situado en la planta principal de un edificio del casco antiguo de Barcelona, justo en el límite donde había la antigua muralla de la ciudad. En su origen, sirvió a la industria textil, pero hacia 1890 sufrió una transformación y fue convertido en un edificio de viviendas de estilo modernista. En esta época se agregaron los suelos Nolla, los artesonados policromados y se hizo una distribución típica de vivienda hacia la calle y el patio de manzana.

Cuando los clientes realizaron el encargo al estudio vilablanch, el espacio llevaba muchos años funcionando como un almacén. Se habían eliminado todos los tabiques interiores, los pilares de fundición estaban cubiertos de hormigón para ignifugarlos, las viguetas y bovedillas de los techos se habían ignifugado y cubierto con falsos techos, y los pavimentos modernistas se habían eliminado o cubierto con varias capas de suelo superpuestas.

Proyecto de arquitectura interior

La etapa modernista del edificio era imposible de recuperar en una lectura coherente, dado que los artesonados, puertas y suelos modernistas habían sido destruidos o muy dañados. Por ello, el estudio vilablanch decidió visibilizar las distintas etapas que vivió el edificio, definiendo tres épocas y resaltando sus correspondientes elementos.

1) Etapa industrial 
Se recuperaron los elementos estructurales y se dejaron vistos para evidenciar el estilo industrial de la vivienda: los pilares de hierro que estaban ocultos dentro de las columnas de hormigón, las vigas estructurales, también ocultas tras paredes o falsos techos, los techos con la bovedilla y las viguetas. La distribución, tipo loft, también se inspira en los origen industrial del edificio. El contenedor original apenas se tocó: las paredes perimetrales de origen se dejaron acabadas en yeso después de ser realizadas las nuevas instalaciones.

2) Etapa modernista
La estructura industrial se hizo convivir con los elementos modernistas que se pudieron recuperar: se descubrieron los suelos antiguos en algunas zonas, rellenando con hormigón continuo los espacios entre ellos, y se recuperó la carpintería de madera de origen de la vivienda en la puerta de acceso principal, dos ventanas y dos balconeras.

3) Nueva intervención
Los nuevos tabiques divisorios que conforman las tres habitaciones y sus baños se realizaron con tabiquería seca y puertas integradas sin marco y con manetas blancas, buscando que los elementos necesarios para el nuevo uso fueran discretos y rigurosos en su concepción. En la zona del salón se instaló una escalera de hierro que da acceso a un altillo. Las instalaciones de clima se dejaron vistas y la iluminación se resolvió con carriles vistos que corren paralelos a las viguetas. Escalera, altillo, cristaleras e instalaciones vistas, junto a los fragmentos de hormigón continuo en el suelo, son un guiño a la etapa industrial inicial de este espacio.

La clave del proyecto de interiorismo se centra en lograr que la vivienda muestre una lectura clara de sus etapas superpuestas. No hay decoración, no hay artificio, todo es real.

Mobiliario, iluminación, cocina y baños

Para el proyecto de amueblamiento se eligieron piezas de las mejores marcas de diseño contemporáneo como Finn Juhl, Cassina, De la Espada, Capellini, Poltrona Frau, Zanotta, Fritz Hansen, USM, Knoll, Paola Lenti y Kettal. La iluminación es de las firmas Davide Groppi, Flos, Viabizzuno y Serge Mouille, y los cuadros son obras fotográficas de Jordi Bernadó. En la cocina y los baños también se optó por firmas premium: cocina de la firma alemana bulthaupy baños de la firma italiana Agape.